Qué hacer en San José del Guaviare

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Durante nuestro viaje en 2019 tuvimos la oportunidad de conocer San José del Guaviare, una región que queríamos visitar desde hace rato. ¡No se imaginan lo feliz que estabamos de poder cumplir este sueño!

El Guaviare, es una región de Colombia que logró abrirse al turismo gracias al acuerdo de paz y que tiene mucho que ofrecer.

¡Pasamos 5 días excepcionales allí, tanto por la belleza de los sitios naturales que visitamos, como por la gente! Hermosas almas trabajando para mostrar la belleza de un Guaviare de paz y reconciliación.

San José del Guaviare

Viajar al Guaviare

Visitar el Guaviare, la puerta de la Amazonía
Muelle de San Jose del Guaviare

San José del Guaviare es una ciudad joven en la historia de Colombia. La ciudad fue fundada en 1938 por misioneros (como de costumbre…) y considerada un municipio oficial sólo hasta 1976. Durante los últimos años del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, la población de “colonos” seguía siendo pequeña (tan sólo unas pocas casas).

Como en toda Colombia, la región ya estaba habitada, por supuesto, por pueblos indígenas, aún presentes hoy en día: los Guayaberos, los Sikuanis, los Nukak Maku… comunidades nómadas de la Amazonía.

Fue después de la guerra civil llamada “época de la violencia” en los años 50 que el pueblo realmente se desarrolló rápidamente con la llegada de trabajadores. Esos nuevos “colonos” vinieron de todas partes del país para hacer su fortuna con el cultivo del caucho.
San José del Guaviare siempre ha sido considerado como una especie de “El Dorado” para muchas personas, que buscaban un lugar dónde rehacer su vida.

Esta zona era conocida por sus riquezas naturales y la región experimentó varios periodos de boom económicos: primero el caucho, luego las pieles de animales salvajes, luego los cultivos ilícitos como el cannabis y más tarde la coca. Cada una de estas actividades ilícitas generó problemas de violencia en la región y debido a esto se ganó su mala fama.

De hecho, el Guaviare fue durante mucho tiempo epicentro del conflicto armado, con una fuerte presencia de guerrillas, paramilitares y del ejército colombiano. Todo ello bajo el disfraz de una lucha de control del narcotráfico. Este conflicto armado impactó fuertemente a la población local.

La mayoría de la gente vivía directa o indirectamente de los cultivos ilícitos y esto trajo consigo las consecuencias sociales que todos conocemos.

El Guaviare, un destino mágico y un turismo por la paz.

Hoy en día, con los acuerdos de paz y los programas de sustitución de cultivos ilícitos, el Guaviare ha logrado renacer, y el turismo juega un papel importante en este proceso de reconstrucción.

Nuestra experiencia allí durante 5 días, nos encantó y nos marcó para siempre.

El Guaviare es la puerta de la Amazonía, es sinónimo de ríos de cinco colores parecidos a Caño Cristales, lugares con milenarias pinturas rupestres, formaciones rocosas de las más antiguas del planeta y una riqueza natural ,fauna y flora excepcional por no mencionar la posibilidad de nadar con los famosos delfines de agua dulce más conocidas como toninas…

Antes de llegar al Guaviare, pasamos 3 días fantásticos en el Casanare. Para llegar a San José del Guaviare, cogimos un bus desde Yopal hasta Villavicencia en donde vive un tío de Angélica. Pasamos la noche allí y al día siguiente salimos en carro hasta San José.

Debes saber que hoy en día es muy fácil llegar a San José del Guaviare: hay buses directos desde Bogotá con parada en Villavicencio y vuelos directos desde Bogotá con Satena.

¡No hay nada que te impida venir a visitar el Guaviare! Y esperamos que nuestro diario de viaje definitivamente te motive a hacerlo.

quieres visitar el guaviare ?

Playa Güio

Dónde hospedarse en San José del Guaviare

Playa Güío en el Guaviare, Colombia
Playa Güio, a 20 minutos de San José del Guaviare

Llegamos a San José para el almuerzo y nos encontramos por primera vez con Javier, líder del proyecto de turismo comunitario de Playa Güio. De una, la conexión con Javier fue fuerte, y es que puedes sentir su pasión por el proyecto que ha defendido durante muchos años. Fuimos a su casa donde su esposa nos preparó un suculento Sancocho de gallina. Javier comienza a contarnos su historia, una historia fuerte y excepcional.

Javier es uno de los pioneros del turismo en San José del Guaviare. Fue uno de los primero en ver el turismo como una posible alternativa a los cultivos ilícitos cuando nadie creía en el turismo en la región.

Reunió a sus vecinos, en ese entonces cultivadores de coca, para convencerlos de que dejaran de cultivarla y que crearan una cooperativa que ofreciera alojamiento y servicios turísticos alrededor de la Laguna Negra. Luchó para que se reconociera el turismo como un potencial de desarrollo en el Guaviare y una alternativa al cultivo de coca.

Como habrán comprendido, tan pronto como llegamos, nos topamos de frente con la realidad de la trágica historia de San José del Guaviare. Toda la historia de Javier la encontrarás seguramente en un próximo artículo.

Durante la comida conocimos a Marcos, el hijo de Javier, quien sería nuestro guía del día para ir a descubrir la Puerta de Orión y la Laguna Negra. Así que con la barriga llena y el corazón contento nos pusimos en marcha para descubrir el Guaviare.

Hospédate en Playa Güio

La Puerta de Orión

qué hacer en el Guaviare

Visitar el Guaviare, la puerta de la Amazonía
Puerta de Orión, Guaviare

El tío de Angélica decidió pasar el día con nosotros y en una 4×4 nos dirigimos con Marcos a la entrada de la Puerta de Orión. Aquí, como en otras partes de Colombia, la mayoría de los sitios turísticos se encuentran en terrenos privados donde los propietarios piden una participación financiera. Durante este paseo descubrimos a un Marcos totalmente apasionado por su territorio y que conoce perfectamente la flora y la fauna local gracias a su encuentro e intercambio con los numerosos científicos universitarios que ahora vienen a estudiar los ecosistemas únicos del Guaviare.

Después de una hora de caminata, llegamos a la Puerta de Orión, una formación rocosa de origen marino (ya que fue cubierta por el océano hace millones de años) que tiene un notable orificio en su centro.

La puerta de Orión, que tiene unos 12 m de altura, se llama así por la constelación de Orión, que según dicen, es posible ver perfectamente alineada a través del agujero durante el mes de junio… aunque también escuchamos que era más bien en diciembre…

Otras versiones afirman que se llama así debido al carácter sagrado del lugar para los indígenas que utilizaban la puerta para comunicarse con los dioses.

En el camino descubrimos por primera vez la planta emblemática del Guaviare, la “Flor del Guaviare“, una especie endémica, muy reconocible por sus “flores” blancas, que sólo puedes ver en esta región.

De vuelta, un aguacero se nos vino encima antes de llegar al carro. Este sería mas o menos el escenario metereológico durante nuestra estadía, buen clima por el día y una fuerte tormenta por la tarde.

Laguna Negra

Visitar el Guaviare

Visitar el Guaviare, la puerta de la Amazonía
De camino a la Laguna Negra, Guaviare

Retomamos la ruta para regresar a Playa Güio donde pasamos 3 noches en las cabañas construidas por Javier para recibir a los turistas. Están ubicadas en medio de la naturaleza, a orillas de un canal que conduce a la Laguna Negra. Para llegar es necesario cruzar el canal en canoa.

Aquí no hay conexión a Internet, ni Wifi, solo el sonido del bosque, de nuestra respiración y de nuestras voces. De hecho, excepto en el centro de San José, es raro tener conexión a Internet en los alrededores. Así que para nosotros fueron 4 días de verdadera desconexión, o conexión con la naturaleza, según como lo mires.

Las cabañas de Playa Güio son muy bonitas, construidas sobre pilotes, ya que el terreno se inunda varios meses al año durante la temporada de lluvias. Tienen un baño conectado al agua del canal y electricidad gracias a los paneles solares instalados en cada cabaña.

Una vez instalados, nos fuimos a dar un paseo en canoa con Marcos desde el canal hasta la Laguna Negra para ver el atardecer. El trayecto es una oportunidad más para hablar con Marcos quien nos explicó un montón de cosas sobre la fauna y flora de los alrededores, vemos muchos monos y especies de aves, difíciles de fotografiar debido a la distancia y el movimiento de la canoa, es precioso.

Al final de este corredor de naturaleza, el horizonte se abre de repente en la Laguna Negra. ¡Tranquilidad absoluta, esas aguas oscuras se convierten en un espejo perfecto del paisaje circundante, simplemente magnífico!

El color de la Laguna Negra y que le da su nombre se debe principalmente a la gran profundidad del lago y a los microorganismos presentes en el agua. Sin embargo, uno puede bañarse sin ningún problema y por supuesto nosotros no desaprovechamos la oportunidad para darnos ¡un buen chapuzón!

El agua es cálida y agradable, y al final del día, cuando el calor ha sido intenso, el momento es genial y bueno para el cuerpo y el alma. Volvemos a la canoa para regresar a la cabaña, admirando al cielo iluminarse con la última luz del día y a las numerosas garzas que se reunen a esa hora en los garceros. Un momento que nos recuerda los días que acabamos de pasar en el Casanare.

Por la noche, la esposa de Marcos nos trae una buena comida, y aprovechamos la velada para charlar los cuatro hasta que el cansancio nos ganó. Nos fuimos a descansar con los sonidos del bosque, los grillos que invaden la noche, los monos que vienen a comer los frutos de los árboles encima de nuestra cabaña y a lo lejos el sonido de las mandíbulas de los cocodrilos… ¡CLACK!

Cerro Azul

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Pinturas rupestres de Cerro Azul, Guaviare

Al día siguiente, Marcel, otro guía local, nos conduce a Cerro Azul, uno de los lugares más importantes de la Serranía de la Lindosa.

Cerro Azul (también conocido como Cerro Pinturas) es un Tepuye, una de las formaciones rocosas más antiguas de la tierra, escondida en medio del bosque, en la que se pueden observar pinturas rupestres, que se estima tienen más de 12.000 años de antigüedad.

El acceso a Cerro Pinturas (de nuevo en propiedad privada) está regulado y sólo se permite llegar a él con un guía del pueblo de Cerro Azul. Así que es William, un muchacho de este pueblo, quien nos acompañó junto con Marcel.

Después de una caminata por la sabana y el bosque llegamos al pie del Tepuye y descubrimos el primer mural que ofrece la concentración más importante de pictogramas del Cerro Pinturas. Aunque habiamos visto fotos antes de venir, estar ahí y verlas con nuestros propios ojos fue un momento mágico, ¡es magnífico! Un tiempo para admirar, reflexionar, preguntarse mil cosas.

Frente a estas pinturas milenarias, la imaginación se apodera de uno. Mientras caminamos alrededor del Tepuye, descubrimos otros dos páneles de pinturas rupestres, mucho más grandes y muy diferentes, la variación de los pictogramas, y la forma en que están expuestos.

Las pinturas representan escenas de vida, la caza, las luchas, el baile, ceremonias relacionadas con las creencias indígenas, representaciones de animales, hombres, formas geométricas y otros símbolos… No se sabe prácticamente nada sobre el orígen de estas pinturas. Se sabe que fueron realizadas por las culturas indígenas amazónicas pero ¿quién las hizo? ¿de dónde venían? ¿quiénes eran exactamente?

Todas las interpretaciones son posibles y las conversaciones con William y Marcel alimentan todas estas ideas.

Antes de volver, atravesamos el Tepuye para salir al otro lado y subir al mirador que ofrece una vista única de la inmensa selva. ¡Verde, verde y más verde hasta el infinito. La oportunidad de dejarnos llevar por las emociones, nuestras toneladas de preguntas sin respuesta, pero esa es la magia de Cerro Azul que nos deja sin aliento frente a la estética de las pinturas rupestres, admirando el mensaje de una cultura milenaria.

De vuelta en Playa Güío, después de una buena comida en compañía de la familia de Javier y Marcos ¡la camita nos llama! Los días son intensos y las tardes agitadas por los sonidos de la naturaleza y la intensa humedad que impregna la noche amazónica.

Contacto para organizar tu viaje al Guaviare

Los delfines rosados de Damas de Nare

qué hacer en el Guaviare

San José del Guaviare, la puerta de la Amazonía
Delfines rosados de la Amazonía

Al día siguiente, a las 5 de la mañana, tenemos cita con Marcos. Esta vez vamos a la Laguna Damas de Nare ¡tenemos una cita con las toninas!, los delfines de agua dulce.

Después de una hora y media de navegar por el río Guaviare comenzamos una caminata hasta la sede de la asociación EcoNare que desarrolla un bello proyecto de turismo comunitario. El proyecto EcoNare, como el de Playa Güío, es el resultado puro del programa de conversión de cultivos ilícitos de coca del Gobierno de la época.

Pacho, el líder del proyecto, nos recibe en su casa. Nos explica cómo la región fue el epicentro del conflicto armado entre las guerrillas y los paramilitares. Tras la desmovilización de las fuerzas paramilitares, la zona recuperó la calma y unos años más tarde, el turismo surgió como una posible opción para cambiar vidas.

Pacho y su esposa han vivido aquí por más de 30 años y siempre han estado cerca de los delfines rosados de la Laguna, las “toninas” como se les dice aquí. Las conversaciones con Pacho van y vienen pero es hora de ir a la laguna. Empezamos a navegar y de repente Pacho grita: ¡”taaaaaaatiiiiis”! así bautizó a las toninas. De nuevo un llamado : “Taaaaaatiiiiis ven a jugar” y unos segundos después, las vemos… hay tres o cuatro delfines siguiéndonos, de cerca y de lejos, como si hubieran respondido al llamado de Pacho.

Aquí es importante decir que los delfines rosados de la Laguna Damas de Nare no están ni en cautiverio, ni domesticados, ni son alimentados, ni cualquier otra cosa. Este es su entorno natural, un lugar donde los delfines han vivido siempre, se han alimentado y se han reproducido. Depende de ellos decidir si quieren o no interactuar con nosotros, no al revés.

Saltamos al agua con nuestros chalecos salvavidas y nadamos por ahí por más de una hora mientras seguíamos charlando con Marcos y Pacho. Durante este tiempo los delfines están ahí, vienen y van, desaparecen, dan vueltas a nuestro alrededor, juegan con la cuerda del barco, es mágico.

¡Finalmente un delfín se acercó a mí y se frotó contra mis piernas! ¡El contacto con su piel es muy suave! Me empujó por detrás con su cabeza, ahí está, a 20 cm, puedo ver su piel blanca a través del agua oscura del lago, un momento único, una experiencia totalmente fuera de este mundo que recordaré siempre…

No todos tendrán la misma suerte pero todos podrán disfrutar de la simple presencia de los delfines que se divierten a nuestro alrededor y cuyas salidas a la superficie al lado nuestro nos alegran el rato.

De regreso a la cabaña y después de una buena comida tradicional, tomamos el camino de regreso a San José disfrutando de la fauna local: monos titi, monos churuco, aves, y un laguito donde nos advierten que es mejor no nadar, hay pirañas…

De vuelta en la voladora (lancha rápida) después de este lindo e intenso día, los pensamientos divagan y el sueño nos atrapa lentamente.

Tranquilandia, el pequeño Caño Cristales

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San José del Guaviare, la puerta de la Amazonía
Tranquilandia, el pequeño Caño Cristales, Guaviare

¡Último día en el Guaviare! ¡Vivimos tantas cosas y todo pasó tan rápido! Pero hoy nos espera un largo día con dos sitios que visitar, empezando por Tranquilandia, más conocido como el hermanito de Caño Cristales, ¡el río de los cinco colores!

Para los que no lo sepan ¡hay ríos en Colombia que toman tonos rojizos, naranjas y amarillos cada año durante unos meses! El río más famoso con cinco colores es, por supuesto, Caño Cristales, pero poca gente sabe que es posible admirar los mismos colores en el Guaviare y especialmente en Tranquilandia, uno de los sitios más populares.

Ese día sería Franklin quien nos guiaría a lo largo del día. Franklin,es otro joven de San José del Guaviare apasionado por su región y que se formó como guía en gran parte de manera autodidacta. Leyendo muchos libros y pasando tiempo con los científicos que vienen por aquí. Al igual que Marcos, es un verdadero conocedor, sobre todo de la flora del Guaviare, de la que está literalmente enamorado.

Al llegar a Tranquilandia, partimos a descubrir el río de los cinco colores bajo un solazo intenso. En el camino, Franklin nos cuenta un poco sobre la flora local, la formación del río y finalmente por qué el río adquiere estos tonos de color.

Esto se debe a un alga endémica llamada “Macarenia clavígera” que tiene la propiedad de cambiar de color de la misma manera que las hojas de los árboles nacen, cambian de color y mueren cada año según las estaciones. Aquí es la cantidad de agua del río lo que hará que las algas pasen de la “hibernación” cuando el río está seco, a un despertar cuando el agua reaparece, hasta desarrollar tonos cada vez más rojizos a medida que el agua le proporciona los nutrientes necesarios. Es en el mes de Junio cuando el alga alcanza sus tonos más intensos y profundos, nosotros estuvimos allí en septiembre, y aunque ya el nivel de agua comenzaba a bajar, los colores del río seguían siendo brillantes y hermosos.

Es muy bonito acercarse a la superficie del agua y descubrir las pequeñas algas que producen esta espléndida obra maestra.

Hoy en día, está prohibido bañarse y entrar al agua en toda la zona donde hay algas. Otra gran iniciativa de protección para preservar este lugar excepcional. Hay un sitio de previsto para poder refrescarse y nadar en la entrada del lugar y aquí es donde nuestra mañana en Tranquilandia terminará!

También se puede acceder a una pequeña cascada río arriba de la primera piscina para nadar, un momento perfecto para recargar las pilas después de esas horas bajo el sol contemplando uno de los más ¡bellos espectáculos del Guaviare!

Los Túneles naturales

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San José del Guaviare, la puerta de la Amazonía
Sabana alrededor de los Túneles naturales, Guaviare

Es hora de una pausa en San José para comer la famosa Mamona, la especialidad de los llanos.

Este es un plato perfecto para los amantes de la carne, una ternera bien asada que se deshace en la boca y se sirve con papas saladas y jugo de fruta fresca: perfecto para reponer energía.

Seguimos el camino hacia “Los Túneles naturales”, un lugar en el que observaremos… tan tan taaan… ¡túneles excavados en las rocas de forma natural! La primera parte del paseo es en un paisaje abierto, en una inmensa y magnífica sabana de tonos amarillos, con diminutos lechos de piedra que te hacen pensar en mini arroyos secos (detalles importantes para el resto de la historia).

A lo lejos el cielo se ve oscuro y contrasta con un soleado y colorido paisaje. Luego llegamos cerca de antiguas formaciones de roca volcánica. Como esculturas colocadas allí en medio del paisaje, algunas dan la impresión de haber sido esculpidas, otras desafían las leyes de la gravedad, uno juega a encontrar imágenes, formas… y descubrimos que aquí también pueden verse algunos rastros de pinturas rupestres.

En unos pocos minutos el cielo se oscurece, continuamos nuestro camino hacia Los Túneles, la tormenta se acerca, y entonces, de repente, como si San Pedro hubiera abierto las compuertas del cielo, una enorme aguacero cae sobre nosotros. Después de unos segundos estamos todos empapados. intentamos refugiarnos en uno de los túneles pero la lluvia cae aún más fuerte y cada surco, cada camino se convierte en un río.

Decidimos continuar explorando los túneles pero más rápido de lo previsto porque hay varios peligros presentes cuando la tormenta retumba de esta manera. Uno de los peligros es que las serpientes salen de sus refugios… Avazamos en línea recta detrás de Franklin que revisaba cada paso con su linterna para evitar toparnos con algo que no queríamos. Nos sentimos como en una película de Indiana Jones, entre los túneles, las lianas que cuelgan, la vegetación a través de las rocas, la lluvia que cae a cántaros… Indiana Jones, o Jumanji, o tu película favorita de aventuras en la jungla, para que tengas una imagen del momento!

El plan previsto para el final del día, después de visitar Los Túneles, era ir al río que pasa por allí para disfrutar de los pozos cristalinos. Pero el camino para regresar se había transformado en un riachuelo con la lluvia, caminamos sobre 10 cm de agua, pero ni modo ¡nuestros zapatos tendrían tiempo de secarse en Bogotá!

Cuando llegamos al río, el nivel del agua había subido tanto que ya no se veía nada más que una torrente llena de fuerza que no invitaba para nada a meterse! De todos modos estabamos bien empapados y bien fresquitos así que ¡todo bien!

Tomamos el camino de regreso, los pequeños lechos de piedra seca que habíamos visto a la salida se habían convertido en arroyitos, el paisaje había cambiado totalmente y todo esto en pocos minutos, ¡impresionante! De vuelta al carro, afortunadamente teníamos ropa de cambio, la lluvia cesa, el sol vuelve y disfrutamos del camino de regreso.

Llegamos justo antes del anochecer a San José del Guaviare y fuimos a cenar con el tío y el primo de Angélica para nuestra última noche. Los dos son pilotos de avión de carga. Específicamente, lo que hacen es que van y vienen a Mitú en el corazón de la Amazonía para llevar mercancias y provisiones. Un trabajo de aventurero en aviones donde todo se sigue piloteando a mano, sin tecnología a bordo ni pilotos automáticos.

En conclusión, Qué tal es el Guaviare ?

viajar al guaviare

San José del Guaviare, la puerta de la Amazonía
Mono churuco

Como salíamos de regreso a Bogotá temprano en la mañana, decidimos quedarnos en el pueblo, esa última noche.

Nos fuimos con el corazón lleno de emociones y recuerdos mezclados en la cabeza. Recordaremos a Javier y a Pacho, los “viejos” guavierenses de adopción y sus fuertes y conmovedores testimonios sobre sus antiguas vidas y su lucha por hacer del turismo un vector de transformación del territorio.

Recordaremos a Marcos, William y Franklin, esos muchachos nacidos en el Guaviare que con su pasión dan esperanza al futuro de la región. Recordaremos la increíble diversidad del Guaviare que en un territorio tan pequeño te permite tener la posibilidad de vivir tantas cosas diferentes, es realmente una experiencia única.

El Guaviare es un nuevo destino en el que el turismo juega un papel muy importante en este período de post conflicto. Nuestro invitación es a que vengan a visitar el Guaviare, vivirán una experiencia inolvidable y podrán ser actores de la construcción de la paz en un departamento que en serio lo necesita.

Contactos para organizar tu viaje

Dónde alojarse en San José del Guaviare

Durante nuestra estancia en San José del Guaviare, pasamos 3 noches en Playa Güío, cabañas ubicadas en medio de la naturaleza a 20 minutos en taxi de San José, perfecto para desconectarse, y una noche en la Casa Miriku en el centro de San José del Guaviare.

San José del Guaviare

Hotel Quinto Nivel San José del Guaviare

Hotel

Hotel Quinto Nivel

$250.000 a $300.000

Hotel Quinto Nivel es un nuevo hotel en San José del Guaviare que se convirtió como una de las mejores opciones de la zona. Cercano al centro pero en un sector muy tranquilo, personal muy atento, buen desayuno, camas cómodas, pues todo lo que necesitas. »

San José del Guaviare

Playa Güío en San José del Guaviare, Colombia

Eco Lodge

Playa Guio, San Jose del Guaviare

$0 a $100.000/Dormitorio : $25.000 a $50.000

Playa Guio es un remanso de paz en medio de la naturaleza, a 20 minutos en taxi del centro de San José del Guaviare. En el lugar, el calor humano de la familia Melo, una gran sala común para cenar y pasarlo bien, una gran cabaña para los que quieren dormir barato en una hamaca, y dos lindas cabañas privadas para los que quieren privacidad.

Cómo llegar a San José del Guaviare

Alrededor de San José del Guaviare es donde se encuentran los sitios turísticos más accesibles y seguros.

Llegar a San José del Guaviare en bus

BUS | Bogota – San José del Guaviare (8h aprox)

  • Precio: alrededor de $84.000 pesos
  • Empresas : Flota La Macarena
  • Salidas : todo el día, con salidas nocturnas también.

Otra opción es cortar el trayecto con una parada en Villavicencio.

BUS | Bogota – Villavicencio (3h)

  • Precio : aproximadamente $33.000
  • Empresas : Flota La Macarena, Expreso Bolivariano, Copetran
  • Salidas : cada 30 min aprox.

BUS | Villavicencio – San Jose del Guaviarel (5h)

  • Precio: aproximadamente 63.000 pesos
  • Empresas : Flota La Macarena
  • Salidas : casi todo el tiempo

La carretera esta en excelente estado y los paisajes del camino son muy lindos. El viaje en carro se puede realizar perfectamente desde Villavicencio.

Llegar a San José del Guaviare en avión

Dos aerolineas conectan San Jose del Guaviare con el resto de Colombia
Son los vuelos desde Bogotá que salen más seguido : entre las dos lineas salen todos los días

Satena
Conexión con Apartado, Arauca, Bogotá, Florencia, La Choerrera, Leticia, Medellín, Mitú, Pitalito, Puerto Asis, Puerto Inirida, Quibdo, San Vicente del Caguan ,Tame, Villagarzon

EasyFly
Conexión con Bogotá, Manizales, Neiva y Yopal

AVION | Bogota – San José del Guaviare (1h15)

  • Precio: $350.000 aprox ida y vuelta
  • Empresas: Satena, EasyFly
  • Salidas: frecuentes pero no todos los días

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2 comentarios en «Qué hacer en San José del Guaviare»

  1. Buenos días!
    Primero de todo felicidades por el blog, me parece muy completo y detallado, estoy organizándome para viajar a Colombia en noviembre. Por lo que leo la zona de la Amazonia se realiza todo con guía no?

    Responder
    • Buenos días!
      Muchas gracias por tu mensaje que nos llena de Alegría.
      Si, al ser una zona no muy turística aún y con ciertos lugares alejados es mucho más simple tener el acompañamiento de un guía.
      Puedes pasar o por una agencia que te organiza todo o ir por tus propios medios al destino y allí buscar el guía o una agencia y organizar los planes que quieras día por día.
      Si planeas ir al Guaviare, no dudes en contactar a Marcos con el formulario disponible en el artículo. El podrá guiarte para organizar tu viaje

      Responder